Sin importar dónde estés nunca pares de apreder capoeira

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Sin importar dónde estés nunca pares de aprender capoeira

By admin 0 Comment noviembre 5, 2018

A la hora de iniciar una nueva actividad el punto más difícil es precisamente el decir “sí”, levantarse e ir el primer día. De ahí en adelante la situación anda, pero vencer ese primer filtro entre el querer y hacerlo realidad es el reto inicial, y capoeira no es la excepción.

De hecho es muy frecuente que aunque a las personas les llame la atención les gane la pena, que se intimiden compartiendo con otras personas, porque no tienen un buen estado físico, porque nunca han hecho algo parecido, porque parece muy difícil o por una infinidad de factores, que al final están solo en la mente. 

Una vez toman la decisión y comienzan a entrenar, la historia cambia totalmente. Tanto así, que sin darse cuenta la capoeira se hace a un espacio importantísimo en sus vidas y siempre está presente.

Diego Montero, médico general y capoeirista comparte sus historia:

Contagiado de inmediato por la capoeira

Hace 3 años viajé a la ciudad de Salvador de Bahía (Brasil) para la culminación de mi entrenamiento en principios y práctica de investigación clínica, evento que se llevó a cabo en la Praia do Forte. Fue aquí donde experimenté de cerca la cultura de Brasil por primera vez.

Quedé maravillado con la música, la belleza de sus obras de arte y arquitectura, los diferentes platos típicos y sobretodo la amabilidad de las personas. Y ahí  vi por primera vez una roda de Capoeira.  Es increíble como la música, el ritmo, los movimientos y la energía que se despliega  durante la roda te contagia de inmediato.

Una vez finalizada la roda recorrí la Praia do Forte y vi a un señor con un sombrero vendiendo unos instrumentos musicales (berimbao). Aunque no tenía idea de cómo utilizarlos decidí comprarle 2 uno, para mí y otro para mi sobrino.

Continué mi recorrido hasta llegar a una tienda donde vendían carteras, la señora que las vendía vio que portaba los berimbaos y a pesar de que no podíamos entendernos muy bien, trató de enseñarme cómo utilizarlos, me repetía muchas veces sonriendo que debía seguir un ritmo y me decía:

“Chi-chi-din dong-dong chi-chi-din dong-dong , chi-chi-din dong-dong”.

Traté de seguir sus instrucciones pero definitivamente sentía que no coordinaba nada. Después de hacer unas compras, le agradecí mucho por su tiempo y sus consejos y me fui del lugar.

Capoeira: el equilibrio que necesitaba

Después de finalizar mi entrenamiento en investigación regresé a Colombia, sintiéndome muy agradecido por toda mi experiencia en Brasil.

Durante mucho tiempo continué enfocado en mis estudios, mi trabajo y en mi formación como médico. La medicina es mi pasión, es lo que hago día a día, pero a pesar de lo hermosa y gratificante que es mi carrera sentí que me estaba quedando inmerso en ella, poco a poco sentía que me estaba alejando de mi familia, mis amigos e incluso sentía que no me estaba cuidando a mí mismo.

En este punto decidí detenerme y reestructurar mi vida. El problema era que no sabía por dónde empezar. Fue entonces que recordé mi experiencia en Brasil y la energía por la que me sentí atraído… “Capoeira”.

Empecé a buscar en Internet diferentes sitios donde pudiera aprender Capoeira en Bogotá y encontré al Grupo Capoeira Brasil. Las primeras personas que conocí fueron Sandra (Naja) y a Sebastián (Cascudo). Ellos me explicaron sobre Capoeira Brasil y  fueron quienes me empezaron a guiar durante mi entrenamiento.

Desde que empecé mi practica me di cuenta de el mal estado en el que me encontraba, con tan solo al realizar unos cuantos ejercicios básicos me sentía agotado.

Diego entrenando en GCB Niza.

Al principio no fue sencillo, pero poco a poco me fui adaptando al entrenamiento y en pocas semanas ya me sentía acoplado a la rutina de los ejercicios.

En cada clase que tomaba aprendía movimientos nuevos, patadas, movimientos evasivos, etc. En otras clases aprendí sobre sobre la música, los diferentes instrumentos y notas.

Con el tiempo conocí al Instructor Girafa quien me fue guiando y enseñando más sobre el mundo de la Capoeira, conocí también a muchos compañeros durante las prácticas y poco a poco fuimos forjando una gran amistad. A medida que pasaba el tiempo y sin darme cuenta, sentí que estaba empezando a lograr el equilibrio que buscaba.

No importa dónde estés, no pares de entrenar

Varios meses después me aceptaron en una maestría en farmacología clínica en la ciudad de Aberdeen (Escocia) a la cual había aplicado a principios del año. Definitivamente era una gran oportunidad que se me presentaba, para adquirir nuevos conocimientos que mejorarían mi actividad como profesional. Una oportunidad que no podía rechazar.  Sin embargo me preocupaba el hecho de dejar mi país y no poder continuar con mi entrenamiento con Capoeira Brasil .

Una vez llegué a la ciudad de Aberdeen decidí empezar a buscar lugares de entrenamiento en la ciudad donde pudiera continuar mi formación. Lo que más quería era encontrar un lugar de Capoeira Brasil, pero desafortunadamente no encontré ninguno.

Sin embargo recordé algo que me dijeron mi instructor y amigos de la academia en Bogotá:

“Sin importar el estilo que encontrara de Capoeira, lo más importante es que no me detuviera… que lo más importante es continuar entrenando y seguir aprendiendo día a día”.

A pesar de que no encontré Capoeira Brasil a través de Facebook llegué a un lugar de Capoeira Senzala. Entonces conocí al contramestre Bahiano, quien me ayudó a continuar con mi entrenamiento durante mi estadía en Escocia.

Me di cuenta de que ambos estilos son muy similares (que tiene sentido, ya que los mestres fundadores del Grupo Capoeira Brasil vienen de Capoeira Senzala), lo que me ayudó a acoplarme mas fácilmente.

Al igual que en Capoeira Brasil, el entrenamiento con ellos era bastante exigente. Todas las clases aprendía secuencias de movimientos de patadas, desplazamientos y movimientos evasivos. También continué con mi formación en la parte musical, que al igual que con el entrenamiento físico, el aprendizaje en Capoeira Brasil fue esencial  para acoplarme rápidamente.

Hoy puedo decir que finalmente entendí que la señora que vendía carteras en Praia Do Forte trataba de enseñarme era el toque de “Sao Bento Grande de Angola”.

Actualmente ya finalicé mi maestría en farmacología clínica y me estoy entrenando para participar en el “Afro Brazilian festival” que se llevará  acabo en la ciudad a finales de noviembre.

Estoy prácticamente contando los días para volver a Colombia. Quiero volver a compartir con mi familia y amigos y además aplicar los nuevos conocimientos que he adquirido durante mi tiempo en Escocia.


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