esclavitud y colonialismo en África-Capoeira Bogotá

Los dos únicos países africanos NO colonizados

Europa dominó el mundo entero en varios siglos desde que comenzaron a viajar a otros continentes. La disputa entre los diferentes imperios (inglés, portugués, francés…) desencadenó el ‘descubrimiento’ de nuevos mundos en medio de una ola imperialista, en la que África fue cortada casi como un pastel.

El mundo era un tablero en el que esas potencias competían por dominar territorios, tanto así que la historia conoce también a ese periodo como el de la ‘repartición Africana’.

África es conocido, entre otras cosas, por ser el continente de donde extraían a su gente para venderla, esclavizarla, en diferentes lugares del mundo (incluso internamente). La mano de obra esclava africana tiene una huella mundial, y como nosotros ya sabemos, fueron los esclavos africanos en Brasil quienes crearon la Capoeira.

En ese asunto, normalmente recordamos al continente africano por haber sido tomado y explorado por los europeos en el Imperialismo del sigo XIX. Pero realmente no fue así, pues África no fue totalmente dominada y dos países escaparon de la colonización: Etiopía y Liberia.

Ambos países tienen historias muy curiosas, uno de ellos logró expulsar a los colonos y el otro terminó formándose por por inmigrantes, esclavos libertos…libres. Les contamos las historias.

 Etiopía, el ejercito de africanos venciendo a los blancos.

Etiopía no fue uno de los países víctima del neocolonialismo, pero no por falta de intentos. Al rededor de 1880 Italia era uno de los países más atrasados de Europa occidental: aún muy agrario, pobre y recién unificado. Por esa época 25 millones de italianos habían migrado a otros países (incluso Brasil) en busca de una vida mejor.

Para intentar compensar eso el país también quería entrar en la nueva moda: tener una colonia en África.

Iniciaron su búsqueda en la actual Eritrea (al norte de Etiopía, el país pequeño resaltado de verde en el mapa), la cual incorporaron fácilmente como colonia. Pero sus ambiciones no pararon ahí, querían también a Etiopía, un país cristiano gobernado por Menelik II.

Melek II firmó el tratado de Uccialli con los italianos, cediendo totalmente la región  a cambio del reconocimiento y el suministro de armas.  Pero hubo dos versiones y por barreras de lenguaje las cosas no habían quedado claras para ambas partes.

En la versión amhárica  (lengua de Etiopía) se recomendaba simplemente consultar al gobierno italiano, en aquello asuntos que involucraran a otras naciones europeas, poner a disposición de los etíopes los servicios diplomáticos de Italia. Por otra parte, la versión italiana obligaba a Etiopía a tratar todos sus asuntos de política exterior y relaciones con otras naciones extranjeras por medio de las autoridades italianas, transformando al  país en un protectorado, algo muy diferente  de una colonia.

Entonces, cuando Menelik se dio cuenta de la diferencia anunció que el tratado no tenía valor y por eso Italia concluyó que el único modo de dominar a Etiopía sería a través de la guerra. Cerca de 18 mil soldados italianos partieron a la batalla, esperando encontrarse con salvajes sin preparación alguna y fáciles de dominar. El error les salió caro, pues había más de 100 mil etíopes, un 80% con armas modernas ya en posición de ataque.

Fue una masacre sin precedentes. La guerra acabó horas después con el nefasto resultado de 7 mil italianos estaban muertos, 1.500 estaban heridos y 3 mil capturados. La guerra acabó tan rápido como comenzó y con ella el fantasma de la colonización en ese país.

En África, Etiopía asumió dimensiones míticas. Era un ejercito africano de diversas etnias, venciendo a los colonizadores blancos. “Etiopía comenzó a ser vista como una tierra de pureza, donde el cristianismo no fue corrompido por la esclavitud” comenta Patrícia Teixeira Santos, del departamento de historia de la Unicef. “En los años 60 y 70 Etiopía se tornó en un símbolo de pan-africanismo“.

Liberia…el plan de sueño americano en África.

El otro país que nunca fue colonizado por europeos tiene una historia bastante curiosa. Fue fundado en 1824 por esclavos libertos (a quien se ha dado la libertad, respecto de su patrono) de Estados Unidos y su idioma oficial es el inglés.

En esa época una organización de Estados Unidos, la Sociedad Americana de Colonización había sido creada para llegar a los esclavos libertos, y a los nacidos libres, de vuelta a África.

La idea parece absurda, porque los ex-esclavos como los que nacían libres ya eran americanos. Pero el pensamiento racista y esclavista de ese entonces permitía este tipo de conclusión, pues llevar a la población negra para África sería, a los ojos de esta organización, como un modo de impedir o aumentar la criminalidad o los matrimonios interraciales en Estados Unidos.

El proyecto fue financiado a través del recaudo de dinero de diferentes estados y recibió el apoyo del presidente James Monroe.

En mediados de 1821 el territorio de Liberia fue definido y los primeros negros ya habían llegado. En 1822 se creó la capital Monrovia (en homenaje al presidente Monroe), luego en 1824 el país fue fundado oficialmente y su nombre pretendía indicar que era un ‘país de libertad’. Sin embargo, a pesar de la conexión con su país de origen, los ahora liberianos declararon su independencia en 1847. Y esa relación con Estados Unidos mantuvo fuera a los colonizadores europeos.

Sin embargo, cuando la región de Liberia fue demarcada no se tuvo en cuenta a los pueblos que ya vivían en la región (cualquier parecido con Israel y Palestina no es pura coincidencia). La división forzada del territorio fue uno de los factores que generaron conflictos y guerras civiles, que se desencadenaron en el siglo siguiente, generando un país pobre y muy devastado actualmente.

Se que aquí tendré una vida digna por primera vez“, comenta el refugiado Joseph Morgan de 34 años al comité de las Naciones Unidas en Canadá. Un siglo y medio antes los ancestros de Morgan habían pronunciado palabras muy parecidas en una situación diferente. Ellos acababan de desembarcar en Liberia, al otro lado del Atlántico en la costa occidental de África, un país fundado en 1824 para servir de hogar a los negros americanos.

No podían imaginar que en el siglo XX la realidad se encargaría de de destruir una de sus aspiraciones. Los 315 mil refugiados liberianos que viven hoy en países vecinos son la faceta más cruel del derrocamiento del sueño americano en África. Víctimas de 14 años de guerra civil, de pobreza y falta de perspectiva, para muchos el camino de regreso a América- tierra de sus antepasados- representa ahora la promesa de una vida mejor.

Texto agregado de: Geledes.org.br

Traducción: GCB Bogotá

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