Cuando se compartió que Mestre Joel había sido internado en Salvador a causa del COVID-19, la preocupación no fue poca, se trataba de una persona mayor con complicaciones de salud. Los días pasaron y Mestre Joel de Menezes falleció el 3 de junio de 2020.

Esta es una noticia que entristece a toda nuestra comunidad de capoeiristas en todo el mundo y cuando se ha tenido la oportunidad de aprender, de estar en contacto directamente, la tristeza es mayor. ¿Quién era Mestre Joel?, existen videos, reseñas, textos que nos cuentan partes de su historia, pero hoy queremos compartir nuestra vivencia para acercarnos de otra manera a la esencia de Mestre Joel.

«Foi lá na Capoeirando que a nossa amizade creceu»

Esta es una frase de la canción ‘Amigo meu’ de Mestre Suassuna y la traemos porque fue en un Capoeirando (evento tradicional del Grupo Cordao De Ouro) que conocimos a Mestre Joel. En 2015 Girafa viajó por primera vez a ese encuentro, que se realiza anualmente en Ilheus, y recuerda que estando en una roda, con Mestre Suassuna y Mestre Brasilia, llegó Mestre Joel con su pandeiro e inmediatamente lo sumaron a la batería y le dieron la voz. Da para hacerse una idea de su relevancia musical.

Girafa lo recuerda como «una persona bastante seria en su forma de ser». Ya en clase, fue más de reflexión que física,  con bastante contenido histórico, de la responsabilidad de los capoeiristas de mantener viva la tradición, de la música y el respeto por los mestres antiguos, porque son quienes cargan la oralidad de la tradición. «Lo pone a uno en un contexto bastante importante de la perspectiva de la tradición oral y de respetar a las personas que llevan mucho tiempo dentro de la capoeira».

Como anécdota final de ese año, hubo un día en el que los mestres pusieron sus mesas para vender el material (discos, camisas, pantalones, recuerdos y todo tipo de ‘merchandising’ de capoeira), ahí llamó la atención el hecho de que Mestre Joel no llevó nada, a diferencia de Mestre Natanael que había llevado un montón. El mismo Natanael le preguntó por qué no había llevado, Mestre Joel no respondió, manteniéndose serio. Ahí estuvieron, por más de una hora entre charlas y anécdotas, «Mestre Joel me trató muy bien».

A su regreso a Colombia se hizo el plan para volver en 2016, pero no solo, sino con más alumnos. Luego de un año de planear, ahorrar y demás, el 10 de enero viajamos: David (Botafogo), Cristian, Sebastián (Cascudo), Valentina y Sandra (Naja). El viaje fue de esos eternos, con escalas en Lima y Sao Paulo, para finalmente llega a Salvador, a medianoche, sin ‘chipi’ (simcard) ni conectividad de ningún tipo.

Finalmente, logramos arrancar el viaje por tierra en un carro alquilado, duramos más de 3 horas solo intentando salir de Salvador para encontrar la autopista, lo cual fue posible gracias a un motociclista que se ofreció a ayudarnos y nos escoltó hasta la entrada de ‘Feira de Santana’, su destino. Nos indicó seguir derecho hasta llegar a la entrada de Ilheus y seguir preguntando. ¡Fue un bacán que llevamos en el corazón! No recibió dinero ni nada, nos ayudó desinteresadamente.

capoeira. Ilheus capoeirando 2016Y como «preguntando se llega a Roma», preguntando en ‘portuñol’, llegamos al Capoeirando luego de más de 12 horas andando (sumando las horas que estuvimos perdidos) pero ninguno estaba preparado ni física ni mentalmente para esa maratón. Aterrizamos en un mundo de capoeira, donde nos dimos cuenta de lo ignorantes que éramos, que definitivamente la capoeira es infinita y que nunca se para de aprender.  Ahora saltaremos al día de la clase de Mestre Joel.

Un abuelito gruñón

Los días en el Capoeirando se dividen en muchas clases por galpón, hay 3 galpones (como kioskos) que se organizan por conocimientos: iniciantes, avanzados y mestres. Pero ojo, el de avanzados está lleno de profesores, instructores y otras personas muy ‘pro’ de todo el mundo. No hay obligatoriedad, el ejercicio parte del autoconocimiento, si alguien se quiere meter al de mestres, también se puede. Pero por lo general, nuestro grupo no salió mucho del galpón de iniciantes (aunque sí nos aventuramos un par de veces al de avanzados y chismoseamos el de mestres).

Entonces llegó la clase de Mestre Joel, ¿y quién es ese?, la verdad: ni idea. No lo teníamos en nuestro mapa mental (y ese evento está lleno de mestres de todo tipo, de diferentes grupos, estilos, filosofías, etc, etc).

Nos pidió hacer una formación y comenzó a hablar mientras se ponía su cuerda, tremenda cuerda gruesa, trenzada y blanca. Pensamos en las cuerdas que usan en los barcos, imagínense no más. Llegó hablando duro y mencionando la importancia de la tradición, luego nos puso a todos a gingar, porque todo depende de la ginga, porque «…..» y volvía a hablar. Y esa fue la dinámica, no pasamos de la ginga, porque paraba a hablar, a regañar, a dejarnos estamentos en los que creía fuertemente, la música como esencia, la importancia de la ginga y  la tradición, la raíz por encima de todo, así como valorar a los maestros viejos (velhos mestres) de capoeira.  Paseaba de un extremo al otro y hablaba fuerte.

Cuando Valentina piensa en ese día (para ese entonces ella tenía 16 años), no recuerda mucho lo que dijo, pero sí el impacto que generó y hoy analiza el valor de un ‘velho mestre‘. «Mi sensación de este Mestre fue como la de un abuelo gruñón (gruñón bien), porque a medida que hacíamos una formación y el más mínimo movimiento él nos regañaba jaja. Recuerdo que habló mucho, lo que yo creo que es un síntoma de un Mestre que tiene más por contar (muchas experiencias) que cualquier otra cosa«.

Cuando terminó la clase, nos reunimos y pensamos «que viejito gruñón». Pero allí estuvimos, lo escuchamos de principio a fin.

Su voz, su sello inconfundible

El Capoeirando siguió, entre clases, ruedas, playa, amigos, juguitos y momentos. Uno de ellos fue el asado en el que fuimos a dar, porque el amigo del amigo del amigo nos invitó porque ya éramos amigos. Resultamos en la casa de Mestre Risadinha –la fraternindad entre capoeiristas es una característica a la que no siempre le damos el valor que merece, a donde llegues, si eres capoeirista algún capoeirista te va a recibir de brazos abiertos, sin importar grupo o cuerda–.

De repente, el viejito regañón comenzó a hablar, se hizo un círculo al rededor suyo y todas las personas estaban atentas. Cuando agarró el pandeiro las personas se emocionaron y lo alentaron a cantar, nosotros seguíamos en nuestra ignorancia.

Cuando lanzó un «eeeeeeeeeee», todo se conectó. Nos miramos entre nosotros y sabíamos que esa voz la habíamos escuchado en algún lado, en alguno de esos discos clásicos que cualquier capoeirista debe escuchar, era única. La inconfundible voz de Mestre Joel, que nos puso la piel de gallina, que de inmediato se mete como una carga eléctrica y activa todo el sistema. ¡Qué emoción tan fuerte!, escucharlo en vivo, tenerlo ahí, cantando del corazón, improvisando, divirtiéndose, tocando pandeiro solo para nosotros, «gringos» en un asado. Ahí también paraba para hablar, luego tocaba y cantaba otro rato, volvía y hablaba, volvía y cantaba, también reía. Ahí estuvo más abierto y risueño…Hoy recordarlo nos hace sentir felices e inmensamente tristes de saber que no tendremos otro momento así (si, salieron lágrimas escribiendo esto).

¿Y a todas estas, quién es Mestre Joel?

Mestre Joel es y seguirá siendo, siempre y cuando mantengamos su legado, sus enseñanzas y mientras su voz siga sonando, o sus canciones se sigan cantando en una rueda de capoeira.

Nació en Santo Amaro, pero creció en Feira de Santana (ciudad del estado de Salvador), pero viajaba frecuentemente a Sao Paulo en donde formó grupos de capoeira y ciudad en la que dejó su huella. Aprendió capoeira con Mestre Arara, que fue a su vez alumno de Mestre Bimba, y de aquí el mensaje de preservar las raíces y tradiciones de la capoeira.

Además de contribuir en la expansión de la capoeira, fue uno de los primeros capoeirisas en grabar discos de música de capoeira, fue pionero en esta materia, con canciones que siempre hablaban de Bahía y mestres.

¿Y dónde escuchar su música? Es elección de cada uno…

Meste Joel murió en medio de una situación económica difícil, sin recursos. Hay que tener en cuenta que los maestros de capoeira viven principalmente del turismo, de poder viajar a participar en los eventos. Con la situación generada por la pandemia en el mundo sus ingresos (así como los de otros mestres) se redujeron instantáneamente. Una crítica y reflexión necesaria, hoy más que nunca, es en relación a los contenidos de capoeira en Internet.

Los discos de Mestre Joel se han publicado en diferentes canales, seguramente de buena fe, con intensión de compartir estos tesoros con quienes no pueden viajar a escucharlo en vivo o comprar el disco físico, pero ¿qué tal si se hubieran monetizado esas reproducciones de plataformas digitales para darle el ingreso económico a Mestre Joel? ¿Qué tal si Mestre Joel hubiera tenido su perfiles en Spotify o Apple Music? Es una pena que ya no existan iniciativas como  Dundak, una plataforma digital de música de capoeira, que le daba las ganancias a los mestres, a los artistas.

 

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